“Perpétua”

Desde la antigüedad, se ha cultivado la creencia de que estos objetos albergan propiedades curativas frente a enfermedades, mal de ojo, hechizos, etc. Hasta no hace mucho tiempo, el mundo de la sanación se centraba en muchos de estos remedios supersticiosos.

David Catá

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David Catá aborda en su obra una reflexión continua entorno la memoria, el olvido… y el cómo estas circunstancias se ven afectadas por el paso del tiempo. Para llevar a cabo sus proyectos parte de su entorno afectivo más próximo, convirtiendo habitualmente a su propia familia y seres queridos en los protagonistas de sus obras y, de esta manera, reflejo de su propio ser.

Cuestiones como la tradición, el legado y su relación con ambos conceptos son el eje de muchos de sus proyectos artísticos.

Así mismo, su vinculo con la tierra como metáfora de ese lega do es muy recurrente en su obra empleando elementos naturales simbólicos, ya sean semillas, cenizas, raíces… Esto le permite que sus obras construyan una trabajada poética personal muy singular y presente en toda su trayectoria.

Las piezas en las que ha estado trabajando en este proyecto de Innovación y Mejora de la Calidad Docente, se han inspirado en los amuletos presentes en el Museo de la Farmacia Hispana de la Universidad Complutense de Madrid.

David se dio cuenta que muchas de estas cuestiones precientíficas, de índole amnimista, ya las conocía en su entorno familiar.  Su bisabuela, de nombre Perpetua, era la principal transmisora de todo este tipo de cuestiones relacionadas con la religión, supersticiones y con la creencia en las con las “meigas”/brujas, propias de la cultura popular gallega.

En esta ocasión, el elemento elegido para llevar a cabo su propuesta ha sido el trébol de cuatro hojas, habitual representación de la suerte. Según la tradición, los tréboles traen buena suerte a la persona que los encuentra o los posee. David a lo lago de años creo su propia colección de tréboles de cuatro hojas, los cuales han sido el punto de partida para las obras que nos va a presentar.

2. David Catá

Ayudándose de una aguja, decidió tallar en la frágil superficie de sus hojas los rostros de sus familiares. Un proceso pausado y concienzudo, propio de un cirujano. David, así recupera y construye su propia huella familiar a través de las imágenes de sus ancestros más allegados a su bisabuela.

De ahí que la serie tome como nombre “Perpetua”, en honor a su bisabuela.

El proyecto, todavía en proceso y actualmente compuesto por dos primeras piezas talladas y una fotografía, alude a lo mágico y lo místico, algo culturalmente muy arraigado en su territorio de origen y en su huella familiar.

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